Home Reportaje Marvel Antecedentes Las reglas del juego

Las reglas del juego

Las particular legislación norteamericana

Los creadores de todos los héroes y villanos de Marvel son escritores y artistas del máximo prestigio. La autoría se suele reconocer tanto al guionista como al dibujante del cómic en el que aparece por primera vez un personaje. Pero este hecho no es más que una mera formalidad, ya que todos los personajes que aparecen en las páginas de Marvel pertenecen a la propia editorial.

En Estados Unidos se puede vender la propiedad intelectual

El mecanismo de transmisión de los derechos intelectuales en Estados Unidos y en Europa es diferente. Según las leyes europeas, el autor de una determinada obra siempre tiene unos derechos morales sobre esta, de modo que siempre existe una vinculación autor-obra.

Sin embargo, en Estados Unidos no es así. De acuerdo con la ley estadounidense, una empresa puede ser la titular de todos los derechos, tanto los patrimoniales como los morales. Por eso, cuando los autores de un cómic crean una historia e introducen nuevos personajes en el Universo Marvel, estos pasan inmediatamente a formar parte de las propiedades de la editorial.

Esta es la razón por la cual, cuando se habla de las licencias de derechos cinematográficos de determinados personajes, no se habla de autores, sino de la propia editorial Marvel, que es la que negocia directamente con las productoras del mundo del cine. Una vez que Marvel posee todos los derechos sobre una propiedad intelectual, puede comerciar con ellos como más le convenga: vender paquetes de derechos, decidir cómo se van a explotar, etcétera.

“La diferencia entres las leyes europea y estadounidense hace posible que en Estados Unidos existan Marvel y DC, y en Europa este tipo de literatura de personajes haya tenido un desarrollo mucho menor”, como explica César Iglesias, secretario general de la Asociación para el Estudio y la Enseñanza del Derecho de Autor (ASEDA).

Daredevil

¿Qué es un personaje?

Spiderman y Capitán América

‘Personaje’ se define, desde el punto de vista legal, del siguiente modo: “Un conjunto de elementos que definen de forma inequívoca un ente de ficción“. Ahora bien, a pesar de que la ley de Estados Unidos permita identificar a los personajes como mercancía y hacer operaciones con ellos, no son realmente un activo, lo que plantea dificultades a la hora de efectuar ciertas acciones sobre ellos.

Si no hubiera una protección desde un punto de vista jurídico, no existiría la guerra entre productoras por los personajes de Marvel. Por eso, ante la ausencia de una ley que identifique esta figura, existen varias leyes que se pueden aplicar, como la Ley de Protección de Derechos de Autor, la Ley de Marca, la Ley de Competencia Desleal… hasta dar con el conjunto que representa un ‘personaje’.

“Es una construcción jurídica que requiere mucho esfuerzo”, confirma César Iglesias. Aunque, después, “el titular de los derechos puede hacer lo que quiera con los personajes“.

Las adaptaciones de Marvel Studios, Sony, 20th Century Fox y el resto de productoras que han trabajado con los superhéroes de ‘La Casa de las Ideas’ no se hacen sobre una historia determinada con un protagonista exacto. Las películas toman héroes de los cuales se han escrito miles de páginas con sus aventuras y que poseen diversidad de orígenes y características, y con ellos hacen una versión cinematográfica.

En realidad, si se tratara de una adaptación de una obra literaria completa, solo habría que llegar a un acuerdo con el titular de los derechos se dicha obra (como ocurrió con la franquicia de Harry Potter y con su autora, J.K. Rowling). Pero en este caso, se da lugar a operaciones y contratos muy peculiares en los que debe quedar reflejado con exactitud qué personajes son los que entran dentro del acuerdo.

Lobezno y Iron Man

¿Cómo se determina quién se queda qué?

Preguntando a diversos expertos en derechos de la propiedad intelectual, y a sabiendas de que este tipo de contratos son confidenciales (salvo que alguna de las partes lo haga público), la inclusión de unos personajes determinados es muy probable que se haga en forma de inventario.

En cada contrato entre la editorial y la productora, también habría un glosario con todos los héroes, villanos, secundarios y marcas que se pueden usar en la obra audiovisual licenciada. Eso sí, se trataría de inventarios muy exhaustivos, llegando incluso a diferenciar “entre el Spiderman del traje negro y el del traje tradicional”, como señala César Iglesias.

Ahora bien, uno de los principales puntos de conflicto en la guerra entre Marvel Studios y FOX es la pertenencia de ciertos personajes a sus respectivos universos cinematográficos. En particular, el caso de los hermanos Maximoff, Wanda y Pietro (más conocidos como Bruja Escarlata y Mercurio).

Mercurio, Bruja Escarlata y Namor

Mercurio, Bruja Escarlata y Namor, tres personajes que, a pesar de su condición de mutantes, sus derechos cinematográficos no pertenecen en exclusiva a FOX.

En este aspecto, solo cabe teorizar. En Disney no dan respuesta alguna acerca de las razones por las cuales estos dos personajes sí que pueden ser usados por las dos productoras pero con otros, como Bestia, que ha sido Vengador y Hombre-X, no ocurre lo mismo. Uno de los supuestos más plausibles sería contabilizar el número de apariciones del personaje (en el momento en el que se firme el acuerdo) en una de las líneas para determinar si es parte del subuniverso de Los Vengadores o de los mutantes.

Aun así, las razones “pueden ser cuantitativas o se puede tratar de casos estudiados individualmente unos de otros”, como apunta el catedrático de Derecho Civil de la Universidad Carlos III de Madrid, Fernando Bondía. Los contratos, una vez que se adaptan a la normativa vigente, pueden estar redactados con diversas intenciones y fines, con lo que no se puede saber con exactitud cuáles son los acuerdos a los que llegan las empresas al respecto.

Una cuestión de palabras

Lo cierto es que no solo se trata del uso de personajes, sino que la guerra de despachos se extiende al uso de ciertos términos. Iñigo de Prada señala que “Skrull” es una palabra compartida entre Marvel Studios y FOX (porque se considera que esta raza de extraterrestres forman parte de las historias tanto de los Vengadores como de Los 4 Fantásticos). Aunque en las películas de Marvel Studios se hace referencia a ella como “Chitauri”, que se ha aceptado como sinónimo, ya que en realidad, los Chitauri son los Skrull del Universo Ultimate (un universo alternativo en el cómic que ‘actualizaba’ el universo tradicional).

Pero la palabra que más quebraderos de cabeza le da a los guionistas de ‘La Casa de las Ideas’ es, sin duda alguna, “mutante”. Los derechos cinematográficos de los mutantes de Marvel pertenecen a FOX, ya que es quien se hizo con la licencia en su día, aunque haya personajes como la Bruja Escarlata, Mercurio o Namor (que es considerado como el ‘primer mutante de Marvel’) que no posea o no lo haga en exclusividad.

De hecho, el término Mutante X” está registrado por Marvel. “Mutante” es la palabra utilizada para hacer referencia a la raza del ‘homo superior’ que aparece en las colecciones relacionadas con X-Men. Por eso, en DC no existen los mutantes, sino que se hace referencia a los humanos con poderes como “metahumanos”.

En las películas del Universo Cinematográfico Marvel, como destaca el periodista y director del periódico digital Sabemos, Miguel Ángel Uriondo, se ha optado por la misma solución de la búsqueda de un sinónimo. En Capitán América: El primer vengador (2011) se habla de “prodigios”, y en Vengadores: La era de Ultrón (2015), de “mejorados”.

Así es como Marvel consigue esquivar el problema de un incumplimiento de derechos y poder seguir haciendo referencia a esos terrícolas que tienen poderes extraordinarios, sin experimentos de por medio, porque está escrito en su ADN.