‘Promethea’, la infravalorada obra maestra de Alan Moore

18 Ago 2016

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Portada del primer número de 'Promethea', editado por Norma Editorial

Título original: Promethea #1-#32.
Título en España: Promethea #1-#5.
Publicación (USA): agosto de 1999 a abril de 2005

Publicación (ESP): Diciembre de 2008.

  • Febrero de 2007.
  • Agosto de 2007.
  • Noviembre de 2007.
  • Julio de 2008.
  • Septiembre de 2007.

Guionista: Alan Moore.
Dibujante: J.H. Williams III.
Editorial: Norma Editorial.
Formato: Tomo, tapas cartoné, color, 152-200 páginas.
Precio: 14,00 a 17,00 euros.

Texto libre de spoilers

El referente de la ‘Edad de Plata’ de la obra de Alan Moore

A menudo, cuando se enumeran los grandes éxitos de la obra de Alan Moore, la lista se detiene justo tras enumerar sus tres obras maestras por antonomasia: V de Vendetta (1982-1988), From Hell (1991-1996) y Watchmen (1986-1987). Este último como Ilustración del cómic 'Promethea'su obra cumbre. Desde luego, nadie en su sano juicio rebatiría esta ‘santa trinidad’ que a veces se acompaña de cualquiera de los numerosos y prestigiosos títulos que ha escrito este ‘mago’ en los ochenta y noventa.

Hasta que alguien levanta un poco la vista e irrumpe con un habitual “¿Y qué pasa con The League of Extraordinary Gentlemen? Esa sí que es buena“. Nótese que se ha preferido utilizar el título original del cómic (el que se ha respetado también en sus ediciones españolas) en lugar del que se le dio a la película de Stephen Norrington en 2003 y cuya fidelidad al cómic era inexistente por completo. “Esa sí que es buena”, frase irrefutable porque, de hecho, lo es. Sobre todo en sus inicios, cuando Moore se saca de la manga una combinación magistral de literatura victoriana y cómic de superhéroes.

A finales del siglo XX, Alan Moore tuvo una breve etapa iluminada. Algo así como su propia ‘Edad de Plata’. Con The League of Extraordinary Gentlemen, se estrenó la nueva línea editorial America’s Best Comics (ABC), donde el genio inglés iba a volcar gran parte de sus ideas de entonces, remozando el concepto ochentero y noventero de superhéroes en sus fantasiosas convicciones. Desperdigados por diferentes cabeceras, Moore afiló su pluma y dio cómics realmente para el recuerdo. Muchos recuerdan y alaban Tom Strong pero, sobre todo, hay que recordar la increíble Top 10 (1999-2000) y el cómic que daría buena de cuenta de quién es Alan Moore y en qué se acabó transformando su extraña mente creativa: Promethea (1999-2005).

Mucho más de una historieta de cómic

Cualquiera de los cómics de Alan Moore tiene varias lecturas. From Hell o Watchmen tienen una vasta profundidad. Pero Promethea Ilustración del cómic 'Promethea'va mucho más allá en este sentido. Promethea es un experimento literario llevado al cómic. Por eso, hay dos formas distintas de acercarse a esta obra: o bien con un estricto interés por la historia que narra, o con la firme intención de sumergirse en un profundo tratado filosófico cuya dudosa fundamentación hace más atractivo esta interpretación libre de la Cábala..

Promethea cuenta la historia de una superheroína en un mundo distópico en el que el futuro es el presente y que, de primeras, podría servir como marco perfecto para historias de ciencia ficción. El inicio de la historia sigue el esquema clásico de chica joven que empieza a descubrir sus poderes y habilidades como heroína (Promethea). He aquí donde se complica la cosa, pues Sophie Bangs no es realmente Promethea, sino que la encarna y, en cierto modo, le aporta la base cultural e ideológica que es lo que acaba por hacerla ‘real’.

Alan Moore complicó desde el principio la razón de ser de su protagonista y de su alter ego. Pero no conforme con ello, decidió ir poniendo varias capas de filosofía, historia, religión y un toque libre de pseudociencia para terminar de armar el complejo puzle argumental en el que estaba inmerso. La historia de Promethea no es la de una superheroína que defiende al mundo de supervillanos, como sí lo es la de Tom Strong. Promethea es un viaje astral de autoconocimiento o, mejor dicho, de autorreconocimiento, si vale la palabreja. Nada menos que 32 números en los que la trama queda en segundo plano por el intrincado estudio esotérico de la realidad y el mundo de las ideas.

La lectura de Promethea es de todo menos ligera. Es exigente, porque te obliga a entrar en el ideario de Moore, donde todo tiene cabida. Quizá en Promethea hay mucho más de Alan Moore que en ninguna de sus obras ‘modernas’, y es encomiable leer cómo todo ese batiburrillo de estudios, ideas, creencias y falsas costumbres guardan una relación dentro de las páginas de este tebeo. Incluso para el lector más crítico, aquel que sepa ver que los preceptos filosóficos de Moore, los que él aporta para la cuadratura del círculo, es fascinante comprobar que todo encaja y explota en cada página.

Una obra de arte por cada página

Ilustración del cómic 'Promethea'¿Qué sería de Promethea sin las extraordinarias composiciones de página o el espectacular dibujo? James H. Williams III (Desolation Jones, Batwoman) es el artista que acompaña durante las 32 entregas a Alan Moore. No es casualidad que ambos ganaran un Premio Eisner por el Promethea #10 titulado Sexo, estrellas y serpientes (en el cual Promethea descubre lo que es la magia a través de las enseñanzas sexuales de un anciano). Actualmente, sería imposible imaginar otro modo de llevar el guion de Promethea a la ilustración que el de J. H. Williams III.

ABC heredó ciertos elementos comunes con WildStorm, el sello editorial del que surgió. Uno de ellos, el más importante a la hora de adentrarse en la lectura de esta serie es el uso de splash-pages. Si a nivel argumental, pasar a la siguiente página es toda una incógnita, también lo es gráficamente. Algunas páginas son dignas de póster, ya que el autor cumple el reto de plasmar las complejas peticiones de Alan Moore mientras la línea artística sigue vigente. Y eso que, a veces, el dibujante debe modificar el estilo del fondo en cada página. Siguiendo la costumbre de Moore, cuando él habla de historia, inmediatamente salta al arte, y este cómic no es más que una muestra de cómo un dibujante sabe interpretar multitud de etapas en la pintura para adecuarlas a las páginas de un tebeo de principios del siglo XXI.

Una compra imprescindible para todo aficionado al cómic

Promethea es una de las mejores obras de cómic, pero también de las más infravaloradas, por a razón de ser la olvidada para muchos críticos y especialistas. En la actualidad, hay pocos cómics con los que compararlo, y es de extrañar que en DC no hayan hecho el intento de introducir a Promethea y su universo fantástico en su continuidad. Sin embargo, mientras las historias de ABC se mantengan al margen de Ilustración del cómic 'Promethea'los vuelcos de continuidad de Dan Didio y compañía, mucho mejor.

En España, los doce primeros números de Promethea se editaron por primera vez en España en 2000 en el formato comic-book (grapa) por Planeta DeAgostini. Más tarde, en 2003, se terminó de publicar la colección en cuatro tomos, hasta el número 27 norteamericano. Sin embargo, la mejor edición completa que se ha visto en España ha sido gracias Norma Editorial, en cinco tomos en tapa dura que recopilaban los 32 números de los que se compone la serie original. Esta versión fue una auténtica gozada, ya que sumaba una calidad exquisita en cuanto al la calidad del formato, con un enorme cuidado del producto. La traducción de Promethea fue una maravilla, sobre todo teniendo en cuenta que había un capítulo completo en verso.

Por desgracia, la edición de Norma Editorial está actualmente descatalogada en muchas de las librerías, y solo se podría encontrar en algún pack de saldo que haya en alguna de ellas. La única forma de hacerse con Promethea en España ahora mismo es la edición de ECC Ediciones, que está recopilando en tres tomos la colección completa.

En definitiva, si aún no habéis probado con esta heroínas mística salida directamente de las profundidades de la mente de Alan Moore, es hora de que le deis una oportunidad. Es más, está expresamente recomendado para aquellos que quieran estudiar hasta dónde se puede llegar experimentando con los guiones de un cómic, porque Moore lo hace más lejos que nadie.

Gráfico con una nota de 9 sobre 10

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